Romance de la perfección suprema
Yo soy esa que vigila,
la que sin descanso pena
la que lo mira y remira
que nunca acabe la faena.
Mi insientecia sin desamayo
ya la quisiera ver yo
en esos subordinados
sin sangre en el corazón.
Cualquier cosa que ellos hacen
la vigilo con esmero
¡Qué no te puedes fíar
lo que se dice ni un pelo!
A la mínima que dicen,
que esa cosa hecha está
entro rápido a mirarlo
no se vayan a pensar
que no lo voy a vigilar.
Y si de ellos no se trata
de otros se tratará,
el caso es criticar siempre
el curro de los demás,
¡Si no soy yo quien lo hago
sé que mal hecho está!.
Pero ahora esta petarda
de morros parece estar,
sin motivo que yo sepa
¡Demasiado bien le va!
No tiene que pensar nada
que pensado ya le va
todo lo que yo le digo
solucionado ya está.
¡Y encima no está contenta!
¿Quién la entiende? La verdad.
¿Acaso madrugan ellos?
¿Más tarde que yo se van?
¡Qué han de llegar temprano!
¡Qué tarde se han de marchar!
Deseando están de irse
Se les nota cantidad.
Que la única que aquí queda
hasta las tantas o más
soy yo, y esa es la pena
y me tengo que aguantar.
Calientes allí en su casa
de esto ni se acordarán,
pero a mi no se me olvida
da igual donde pueda estar,
lo mismo si estoy de boda
que si es fiesta de guardar.
Siempre penando y penando
y nunca me agradecerán.
¡Si lo que yo sólo quiero,
es la perfección, no más!
No me pondrá nadie nunca
mi carita colorá.
Qué yo nunca me equivoco
¡No soy como los demás!
Y lo miro y lo remiro
hasta bien segura estar,
pero si veo que algo
¡Por Dios! Puede salir mal
Entonces ¡a que dudarlo!
Lo echo todo para atrás
Que más vale prevenida
que poderme equivocar.
El error es impensable
en mi cabeza no está
pero en mi vocabulario
creo que no ha de faltar.
Y si un error mal hallado
se cuela sin detectar
entonces se lo recuerdo
a mis empleados sin más
día y noche si hace falta
para que no vuelva a pasar.
Pues sobre todas las cosas
prevenir errores ¡Es lo más!
Y repitiéndolo mucho
seguro que lo he de lograr.
Esta petarda de marras
de marras y morros va,
siempre en las hojas pone
muchas más horas de más.
Se cree que me chupo el dedo,
pues no me dejo engañar,
y si se pasa ni un pelo
yo se las hago cambiar.
Aunque no es problema mío
yo siempre quiero ayudar
y ayudo en lo que puedo,
mi competencia en el caso
no se ha de solicitar,
ya voy yo de buen grado
donde no me han de llamar.
Y por eso siempre peno,
aunque nadie reconoce
mi siempre duro penar.
Qué yo soy aquí la única
que defiende de verdad
los intereses del banco
¡Y eso sí es fatalidad!
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