martes, 01 de diciembre de 2009

Romance de la perfección suprema

 

Yo soy esa que vigila,

la que sin descanso pena

la que lo mira y remira

que nunca acabe la faena.

 

Mi insientecia sin desamayo

ya la quisiera ver yo

en esos subordinados

sin sangre en el corazón.

 

Cualquier cosa que ellos hacen

la vigilo con esmero

¡Qué no te puedes fíar

lo que se dice ni un pelo!

 

A la mínima que dicen,

que esa cosa hecha está

entro rápido a mirarlo

no se vayan a pensar

que no lo voy a vigilar. 

Y si de ellos no se trata

de otros se tratará,

el caso es criticar siempre

el curro de los demás,

¡Si no soy yo quien lo hago

sé que mal hecho está!.

 

Pero ahora esta petarda

de morros parece estar,

sin motivo que yo sepa

¡Demasiado bien le va!

No tiene que pensar nada

que pensado ya le va

todo lo que yo le digo

solucionado ya está.

¡Y encima no está contenta!

¿Quién la entiende? La verdad.

 

¿Acaso madrugan ellos?

¿Más tarde que yo se van?

¡Qué han de llegar temprano!

¡Qué tarde se han de marchar!

Deseando están de irse

Se les nota cantidad.

Que la única que aquí queda

hasta las tantas o más

soy yo, y esa es la pena

y me tengo que aguantar.

 

Calientes allí en su casa

de esto ni se acordarán,

pero a mi no se me olvida

da igual donde pueda estar,

lo mismo si estoy de boda

que si es fiesta de guardar.

Siempre penando y penando

y nunca me agradecerán.

 

¡Si lo que yo sólo quiero,

es la perfección, no más!

No me pondrá nadie nunca

mi carita colorá.

Qué yo nunca me equivoco

¡No soy como los demás!

 

Y lo miro y lo remiro

hasta bien segura estar,

pero si veo que algo

¡Por Dios! Puede salir mal    

Entonces ¡a que dudarlo!

Lo echo todo para atrás

Que más vale prevenida

que poderme equivocar.

 

El error es impensable

en mi cabeza no está

pero en mi vocabulario

creo que no ha de faltar.

Y si un error mal hallado

se  cuela sin detectar

entonces se lo recuerdo

a mis empleados sin más

día y noche si hace falta

para que no vuelva a pasar.

Pues sobre todas las cosas

prevenir errores ¡Es lo más!

Y repitiéndolo mucho

seguro que lo he de lograr.

 

Esta petarda de marras

de marras y morros va,

siempre en las hojas pone

muchas más horas de más.

Se cree que me chupo el dedo,

pues no me dejo engañar,

y si se pasa ni un pelo

yo se las hago cambiar.

Aunque no es problema mío

yo siempre quiero ayudar

y ayudo en lo que puedo,

mi competencia en el caso

no se ha de solicitar,

ya voy yo de buen grado

donde no me han de llamar.

 

Y por eso siempre peno,

aunque nadie reconoce

mi siempre duro penar.

Qué yo soy aquí la única

que defiende de verdad

los intereses del banco

¡Y eso sí es fatalidad!


Tags: Romancero

Publicado por EULERA @ 14:56
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